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Teoría de los enjambres

Por sí solas, una hormiga o una abeja no son inteligentes, pero las colonias que forman sí lo son. El estudio de la «inteligencia de enjambre» proporciona unos conocimientos que pueden ayudar a los humanos a gestionar sistemas complejos, desde la ruta de una flota de camiones hasta la dirección de robots militares.

Por Peter Miller, National Geographic, Julio de 2007

Creía que las hormigas sabían lo que hacían. Las que paseaban por la encimera de mi cocina parecían tan decididas, que supuse que tendrían un plan. ¿De qué otra forma podrían si no organizar autopistas, construir nidos, protagonizar incursiones épicas y hacer todas las cosas que hacen las hormigas? Pero resulta que estaba equivocado. No son perspicaces ingenieras, ni arquitectas, ni militares en miniatura, o al menos no lo son como individuos. Cuando se trata de decidir qué hacer, la mayoría de las hormigas no tiene ni idea. «Si observas a una hormiga tratando de hacer algo, te impresionará su ineptitud», dice Deborah M. Gordon, bióloga de la Universidad Stanford. ¿Cómo es posible explicar, entonces, el éxito de las 12.000 especies conocidas? ¡Algo tienen que haber aprendido en 140 millones de años! «Las hormigas no son inteligentes –asegura Gordon–, pero las colonias sí lo son.» Una colonia puede resolver problemas inasequibles para una hormiga individual, como hallar el camino más corto a la mejor fuente de alimentos, asignar obreras a diferentes tareas o defender el territorio. Como individuos, puede que las hormigas sean tontas, pero como colonia responden con rapidez y eficacia a su entorno. Y lo hacen con algo denominado inteligencia de enjambre.Lea el artículo completo en la revista

Puedes leer todo el artículo en la edición origjnal inglesa de National Geographic

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